Quién es Gianni Infantino y cómo llegó a ser el hombre más poderoso (y polémico) del fútbol mundial

    • Autor, Redacción*
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 10 min

El presidente Donald Trump habla de él como "el rey del fútbol".

Gianni Infantino es el hombre que mueve los hilos del deporte rey internacional, la persona que ha conseguido reflotar la FIFA tras los escándalos de corrupción que acabaron con su antecesor y que, tras 10 años a las riendas del órgano rector del fúbol mundial, ha logrado reformar y expandir la competición, aunque no sin controversia.

Desde las pausas de hidratación de los partidos de este Mundial -que muchos critican como una excusa para ganar más dinero con los anuncios que se retransmiten durante esos minutos-, hasta la disputada retirada de la tarjeta roja a un delantero de Estados Unidos tras una llamada telefónica del propio Trump, pasando por los precios desorbitados de las entradas: a la hinchada internacional no le han faltado ocasiones para criticar al presidente de la FIFA.

Pero su gestión a lo largo de esta década también ha logrado darle un vuelco a una institución que se encontraba sumida en acusaciones de corrupción y con un déficit que llegó a los US$550 millones tras la retirada de los patrocinadores por los escándalos anteriores.

"Trabajaré incansablemente para que el fútbol vuelva a la FIFA y la FIFA vuelva al fútbol", dijo Infantino cuando asumió el cargo hace una década.

Diez años después, no cabe duda de que el órgano rector goza de excelente salud. Prevé registrar ingresos récord de US$13.000 millones en el ciclo trianal que acaba a finales de este año.

Pero esas cifras solo cuentan una parte de la historia.

A ellas se suma la polémica Copa Mundial de Clubes y el Mundial más grande de la historia, con sus elevados precios de las entradas.

Infantino ha tenido roces con los sindicatos de jugadores y con el fútbol europeo, pero sigue ocupando una posición inexpugnable en la élite del fútbol mundial.

Esta es la historia de su presidencia y su legado.

'Un nuevo día, un nuevo amanecer"

Es fácil olvidar que el sucesor de Sepp Blatter como presidente de la FIFA iba a ser Michel Platini, entonces presidente de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA, por sus siglas en inglés).

Pero después de que Platini se viera envuelto en el escándalo de la organización —tanto él como Blatter fueron posteriormente absueltos por completo de los cargos de corrupción—, Infantino pasó a ser el candidato preferido de la UEFA.

Como secretario general del organismo rector del fútbol europeo, Infantino fue la mano derecha del presidente Platini durante siete años.

Pero era un salvador improbable, un hombre que rara vez estaba presente en la mente del aficionado medio al fútbol.

Para muchos, él era simplemente el tipo que presentaba los sorteos de la Liga de Campeones.

Diez años después, sería difícil encontrar un aficionado al fútbol que no lo reconozca.

Nacido en Suiza en 1960 en una familia de migrantes italianos, Infantino se crió en un entorno humilde, en el que el fútbol siempre estuvo presente.

Su interés pasó a la administración del fútbol siendo ya adolescente, tras lo que estudió Derecho en la universidad de Friburgo para convertirse en abogado especializado en ese deporte.

En el año 2000, con 30 años y trabajando ya en la UEFA, pasó a ser el jefe de su departamento legal. Pare el año 2009, Infatino ya era secretario general de la organización.

Quienes lo conocen de cerca aseguran que es muy trabajador. Habla, además, siete idiomas: italiano, francés, alemán, inglés, español, portugués y árabe. Su esposa es libanesa y la pareja tiene 4 hijos.

Para Infantino, darle la vuelta a la FIFA tras el escándalo de corrupción que sacudió sus cimientos no fue tarea fácil.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos había imputado a un gran número de altos ejecutivos y necesitaba una reforma integral.

Dos páginas de su programa electoral estaban dedicadas a duplicar con creces los fondos de desarrollo para las asociaciones miembros.

Eso se destinaría a nuevas competiciones, a infraestructuras e incluso a cubrir los gastos de desplazamiento de las naciones más pequeñas.

También se incluyó la ampliación de la Copa del Mundo, aunque a 40 selecciones. En el plazo de un año se aprobó definitivamente como un torneo de 48 selecciones.

Las elecciones estuvieron muy reñidas.

En la primera vuelta, Infantino aventajó al jeque Salman bin Ebrahim al-Khalifa —presidente de la Confederación Asiática— por 88 votos frente a 85.

Infantino solo logró distanciarse cuando se reasignaron los 34 votos emitidos originalmente para el príncipe jordano Ali bin al-Hussein y el ejecutivo francés Jerome Champagne.

El resultado final fue de 115 votos contra 88.

"Este es un nuevo día, un nuevo amanecer", dijo el entonces presidente de la Federación Inglesa de Fútbol, Greg Dyke, al celebrar la victoria de Infantino. "Él no es un político ni un egocéntrico".

Infantino declaró, por su parte, que "restauraría la imagen de la FIFA".

"Es su dinero, no el del presidente de la FIFA", dijo Infantino a los delegados. "El dinero de la FIFA debe utilizarse para desarrollar el fútbol".

Infantino cumplió su palabra. Pero para ganar más dinero, la FIFA tenía que ser creativa.

"Hoy me siento catarí"

Las polémicas Copas del Mundo de 2018 en Rusia y de 2022 en Qatar esperaban en la agenda de Infantino.

La votación para la adjudicación de los torneos había estado envuelta en polémica, con acusaciones de connivencia y acuerdos secretos, pero ya no había vuelta atrás.

En sus primeros años como presidente, Infantino mantuvo un perfil bastante bajo. No fue hasta que el Mundial llegó a Qatar cuando empezó a convertirse en una figura más pública.

Presionado por las reiteradas críticas sobre los derechos de los trabajadores y las acusaciones de esclavitud moderna en el país, Infantino contraatacó.

Primero denunció la "hipocresía" y el "racismo" contra Qatar en los medios europeos, y luego pronunció su controvertido discurso sobre la discriminación.

"Hoy me siento catarí", dijo. "Hoy me siento árabe. Hoy me siento africano. Hoy me siento gay. Hoy me siento discapacitado. Hoy me siento como un trabajador migrante".

A cada partido al que asistía, las cámaras de televisión parecían enfocarlo entre la multitud.

Y había una razón. Según algunas informaciones -sobre las que la FIFA se negó a hacer comentarios-, se les indicó a los directores de televisión que se debía mostrar a Infantino al menos una vez por partido, pero no si estaba usando su teléfono móvil.

Comienza la controversia

Tras el Mundial de Qatar, Infantino acaparó muchos más titulares, desde planes para organizar torneos y nuevas competiciones hasta comentarios despectivos sobre el comportamiento de los aficionados ingleses.

Infantino había prometido una Copa Mundial de Clubes ampliada y de verano poco después de su elección en 2016.

El plan sufrió varios retrasos, pero dos días antes de la final del Mundial de 2022, la FIFA finalmente anunció que se celebraría en 2025, en Estados Unidos.

Organizó un torneo de gran envergadura en un verano que normalmente estaba reservado para la recuperación de los jugadores.

La FIFA rechazó las afirmaciones de que el sindicato de jugadores Fifpro y la Asociación Mundial de Ligas no fueron consultados.

Luego vino la singular asignación de las fases finales de los Mundiales de 2030 y 2034.

Se decidió que la edición de 2030 se celebraría en tres continentes: África, Europa y Sudamérica. Eso significaba que el evento de 2034 tenía que tener lugar en Asia u Oceanía.

Al no haber competencia real, esto garantizaba de hecho que Arabia Saudita —otro país sobre el que existen dudas en cuanto a su historial en materia de derechos humanos— fuera la sede.

Arabia Saudita y la FIFA, bajo la dirección de Infantino, habían establecido una estrecha relación.

La federación noruega de fútbol se abstuvo del proceso y argumentó que el proceso de licitación socavaba "las reformas de la FIFA para la buena gobernanza" y ponía en entredicho "la confianza en la FIFA".

En mayo de 2024, se reveló que Infantino recibió un aumento salarial del 33%, determinado por un comité independiente, tras su reelección el año anterior.

Esto elevó su salario base de US$2,4 millones a US$3,2 millones.

Además, le correspondía una bonificación de más de US$2 millones, cantidad que se mantuvo sin cambios.

Infantino, que ganaba alrededor de US$1,7 millones cuando fue elegido por primera vez en 2016, ahora se acerca al último salario anual de Blatter, que ascendía a US$3,5 millones.

Cada vez más cerca de Trump

La UEFA estaba cada vez más frustrada con la imagen pública de Infantino y su estrecha relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La situación llegó a su punto álgido en mayo de 2025. Infantino había estado realizando una gira diplomática por Medio Oriente con Trump y llegó con dos horas de retraso al Congreso de la FIFA.

La UEFA acusó a Infantino de dar prioridad a "intereses políticos privados" y protagonizó una salida en masa.

Luego llegó el Mundial de Clubes del verano pasado, en el que se pudieron ver estadios con gran cantidad de asientos vacíos.

Sin embargo, cuando Infantino reunió a los medios de comunicación en la Torre Trump, declaró que ya era "la competición de clubes más exitosa del mundo".

El pasado diciembre, el sorteo del Mundial de este verano fue un evento largo, fastuoso y extravagante.

Infantino ocupó un lugar central, y Trump recibió el controvertido Premio de la Paz de la FIFA.

En el plazo de una semana se anunció el elevado precio de las entradas para la final.

Las entradas para la fase de grupos iban a costar hasta tres veces más que las del Mundial de 2022, y la más barata para la final en Nueva Jersey costaría casi US$4.200.

Tras una ligera rectificación, Infantino defendió los precios y afirmó que reflejaban la demanda "absolutamente desmesurada" del público.

Infantino insistió en que todo el dinero se reinvertiría en el fútbol, diciendo: "Sin la FIFA no habría fútbol en 150 países".

Pero aún llegarían otras controversias.

Durante el partido que disputó contra Bosnia-Herzegovina en los dieciseisavos de final en este Mundial, el delantero estrella de la selección de Estados Unidos, Folarin Balogun, recibió una tarjeta roja que le impediría jugar en octavos contra Bélgica.

Sin embrago, y tras una llamada de Trump a Infantino, la FIFA decidió suspender la sanción a Balogun durante un año, algo que solo había ocurrido una vez en 1962. La decisión estuvo rodeada, tanto entonces como ahora, de acusaciones de interferencia política.

Por qué la posición de Infantino sigue siendo inexpugnable

Pero, a pesar de las polémicas, hay un hecho indiscutible: no existe una oposición significativa a Infantino.

Aunque este hombre de 56 años pueda ser objeto de críticas en Europa, para el resto del mundo ha marcado una clara diferencia. Sí, se trata de dinero. Pero dinero para el fútbol.

Ha enriquecido a algunas de las naciones futbolísticas más pobres y pequeñas, proporcionándoles financiación para infraestructuras y desarrollo.

Infantino ha cumplido su palabra de que la FIFA sería transparente: ha publicado los salarios de todos los altos ejecutivos y ha mantenido los fondos dentro del fútbol.

El suizo cumplió su promesa inicial de destinar US$5 millones adicionales a cada federación nacional durante los primeros cuatro años, y US$40 millones a cada confederación.

Durante los dos primeros ciclos del proyecto Fifa Forward, hasta 2022, se destinaron US$2.800 millones a la inversión en las 211 federaciones miembro, repartidos entre más de 1.600 proyectos.

Fifa Forward 3.0, que abarca un periodo comprendido entre 2023 y 2026, ha supuesto un aumento del 30% en la financiación.

Infantino ha aportado otros US$5 millones a cada asociación miembro, además de otros US$60 millones destinados a cada confederación para sus propios proyectos.

Tras ser reelegido sin oposición en 2019 y 2023, se acerca a otro año electoral en 2027.

Infantino podrá presentarse de nuevo, a pesar de que los estatutos de la FIFA limitan al presidente a un máximo de tres mandatos.

En 2022, el comité de gobernanza, auditoría y cumplimiento dictaminó que su primer mandato no contaba, ya que solo duraba tres años.

Dada la forma en que Infantino ha mejorado la situación financiera de tantas asociaciones, es difícil imaginar cómo alguien podría desafiarlo de manera realista en 2027.

Casi la mitad de los 211 escaños están en manos de Asia y África, dos regiones que se han beneficiado del enorme aumento de la financiación.

Infantino podría ser criticado por la forma en que ha ampliado el Mundial de Clubes y el Mundial, así como por el aumento del precio de las entradas.

Pero él lo ve como un vehículo para aumentar la inversión en este deporte en todo el mundo.

Y eso es, como señala Dale Johnson, un acierto seguro.

* Con información de Dale Johnson, corresponsal de fútbol de la BBC.

Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp, donde encontrarás noticias de última hora y nuestro mejor contenido.

Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.