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España borra del campo a la Argentina de Messi y consigue su segundo Mundial con un gran juego de equipo
Hay historias que parecen nunca acabar.
La reciente de España en fútbol comenzó un 29 de junio de 2008 en Viena, Austria, cuando venció en la final de la Eurocopa a Alemania y deslumbró al mundo con su juego de posesión, de mimar la pelota, tratarla bien, tenerle paciencia al resultado.
Dieciocho años después cambió la generación, pero no el estilo.
Con ese venció en la final del Mundial de 2026 a Argentina por 1-0 en el estadio Metlife de Nueva Jersey en Estados Unidos con un gol de Ferran Torres en el 106' del tiempo adicional.
Es el segundo Mundial en la historia de España. Desde aquella Eurocopa de 2008 ha acumulado el Mundial de 2010 y las Eurocopas de 2012 y 2024.
En este siglo XXI ninguna selección ha sido más laureada que la Roja.
Venció con merecimiento a la Argentina de Lionel Messi, a la que España borró del campo.
Los números clave de la final
Los números no mienten. Los europeos se llevan la dorada con un 65% de posesión, 20 remates y 12 entre palos por 2 tiros de los argentinos, ninguno al arco, y con un 51% de duelos ganados.
Ni en la pugna y el choque Argentina fue superior, esos atributos que tantos especialistas señalaron como algunas de las principales bazas de los de Messi para esta final.
El eterno 10 no tuvo su día, porque el colectivo español se adueñó del balón y el tiempo y jamás los soltó.
Sabor amargo para el que presumiblemente pudo ser el último partido mundialista de Messi, aunque nadie puede jurarlo después de su excelente torneo con ocho goles a sus 39 años.
Algunos dirán que el resultado fue hasta corto, vista la cantidad de ocasiones que fallaron los ibéricos y que convirtieron al meta 'Dibu' Martínez en el mejor jugador de los argentinos.
Puede decirse que la gesta argentina fue aguantar la furia roja hasta forzar la prórroga y sobrevivir el tiempo reglamentario, especialmente tras la expulsión de Enzo Fernández por doble amarilla en el 93'.
Tuvo incluso la posibilidad del empate casi al término en dos acciones protagonizadas por Giuliano Simeone, pero el Dios del fútbol, si existe, estaba del lado de España y una chance se fue a córner y la otra por encima de la portería.
Un recorrido incontestable
España se lleva el título tras un camino impecable.
Empató a cero contra la sorpresa Cabo Verde en el primer partido. Desde ahí no paró de crecer.
En el camino dejó fuera a varias de las favoritas, como la Portugal de Cristiano Ronaldo en octavos de final, la Bélgica de Thibaut Courtois en cuartos y la Francia de Kylian Mbappé, máximo goleador del torneo con 10 tantos, en semifinales.
España gana con 14 goles a favor y solo uno en contra en todo el campeonato. Ningún equipo defendió mejor y por eso la Roja acaparó los reconocimientos individuales.
Rodri Hernández, clave para el equilibrio del equipo en la medular, fue elegido mejor jugador del torneo. Unai Simón fue seleccionado mejor portero y Pau Cubarsí, el defensor central de 19 años, el mejor jugador joven.
España completó la faena ante la vigente campeona, Argentina, que le sigue superando en pedigrí mundialista con tres doradas.
El valor del equipo
España quizá no tiene nombres como Mbappé, Messi o Cristiano Ronaldo, pero tiene un colectivo brillante que funciona como un reloj.
Los 5 goles de Mikel Oyarzábal, la brújula de Rodri y Pedri, el dinamismo de Cucurella, los aportes desde el banquillo de Merino. Cuesta encontrar solistas en la orquesta.
Parte de ese mérito se debe al trabajo de Luis de la Fuente, un entrenador que no es mediático, pero que ha sabido renovar y devolver la gloria a esta selección.
De la Fuente comenzó a entrenar a la selección absoluta de España en 2023, después de la debacle de la Roja en el Mundial de Qatar, donde fue eliminada por Marruecos en penaltis.
Entonces la Roja sufría una sequía de 10 años sin títulos importantes, con las decepciones de haber quedado fuera del Mundial de Brasil 2014 en fase de grupos y del de 2018 ante Rusia en octavos de final.
En la prensa española se decía que el estilo de posesión y dominio del balón había quedado como fin y no como medio para el triunfo, con muchos partidos en los que la selección tocó y tocó sin ganar y a veces aburriendo.
Hubo incluso quienes pedían que España optara por cambiar de identidad.
De la Fuente jamás negoció el estilo, sino que lo pulió y le devolvió el sentido.
Para la memoria ya nos queda que la pelota nunca dejó de rodar en la final de 2026 en Nueva Jersey, salvo cuando Torres rompió la red y dibujó una segunda estrella sobre el escudo de la Roja.
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